Ejercicio para retrospectivas ágiles

Las retrospectivas son la norma en la mayoría de las empresas en las que he trabajado. No solo en los equipos de desarrollo, sino también en los equipos de ventas, recursos humanos y más. Debido a que las retrospectivas son una ceremonia habitual, es fácil caer en la rutina y perder la perspectiva de lo que realmente estamos tratando de lograr.

Para evitarlo, te propongo un ejercicio que puede cambiar la dinámica de tus retrospectivas. Se trata de una simple pregunta que puede transformar la forma en que tu equipo se comunica y colabora.

El ejercicio

Si alguna vez te dan la oportunidad de dirigir una retrospectiva, plantea la siguiente pregunta:

¿Por qué hacemos retrospectivas?

Es una pregunta simple, pero poderosa. Te sorprenderá la cantidad de respuestas que obtendrás. Algunos dirán que las retrospectivas que no sirven para nada. Otros dirán que son una pérdida de tiempo y que preferirían estar haciendo otra cosa o que simplemente se hacen porque es la norma. Pero también habrá quienes digan que las retrospectivas son una oportunidad para mejorar la comunicación, identificar problemas y buscar soluciones.

La reflexión

Después de escuchar las respuestas de tu equipo, invítalos a reflexionar sobre lo que han dicho. Pregúntales por qué piensan de esa manera y qué podrían hacer para cambiar su percepción.

Por ejemplo, si alguien dice que las retrospectivas son una pérdida de tiempo, pregúntale qué le gustaría hacer en su lugar.

Si alguien dice que las retrospectivas son una oportunidad para mejorar la comunicación, pregúntale qué medidas concretas podrían tomar para lograrlo.

También es un buen ejercicio para recordar a los participantes los principios del manifiesto ágil, uno de ellos es:

A intervalos regulares, el equipo reflexiona sobre cómo ser más efectivo, luego ajusta y mejora su comportamiento en consecuencia.

La acción

Finalmente, invita a tu equipo a proponer acciones concretas que puedan llevar a cabo para mejorar la dinámica de las retrospectivas. Pueden ser acciones simples, como limitar el tiempo de las reuniones o establecer un orden del día, o acciones más complejas, como invitar a un facilitador externo, realizar una formación en comunicación o incluso cambiar la frecuencia de las reuniones.

Aquí no hay límites, la idea es que el equipo se sienta cómodo y comprometido con las acciones propuestas.

Conclusión

Este ejercicio es solo un ejemplo de cómo una simple pregunta puede transformar la dinámica de un equipo. La próxima vez que dirijas una retrospectiva, no tengas miedo de cuestionar lo establecido y de desafiar a tu equipo a pensar de manera diferente.

Recuerda que las retrospectivas son una oportunidad para mejorar y crecer como equipo. Aprovecha esta oportunidad al máximo y verás cómo tu equipo se convierte en un equipo de alto rendimiento.

¿Vas a probar este ejercicio en tu próxima retrospectiva? Dime cómo te fue en los comentarios!